Canciones que hoy no se podrían escribir (III)

11 Ago

Desde la ventana de mi salón tengo el privilegio de admirar una de las vistas más maravillosas del mundo: la ciudad de Madrid. Viviendo en el centro, sin edificios delante, puedo permitirme el lujo de ver el Reina Sofía, el Retiro, la Fundación Telefónica, Atocha, el Pirulí, el cerro del tío Pío… Y es inevitable recordar esta canción que Joaquín Sabina, el gran trovador de Madrid -que no madrileño- compuso en 1980: Pongamos que hablo de Madrid.

Y he de decir que quizá esta canción sí se podría escribir. Técnicamente, sí. Pero no sentimentalmente.

Los versos de Sabina hablan de un Madrid que ya no existe más. Las niñas sí que quieren ser princesas y los niños ya no beben vasos de ginebra. Ni siquiera las ambulancias son blancas y las estufas de butano son una especie en extinción. Ya no es habitual encontrarse cosas raras en los lavabos: “Y si ves una jeringuilla, no la toques”, era el consejo de mi madre.

Y no, no es que eche de menos el butano, ni el blanco de las ambulancias, ni mucho menos la plaga de las drogas ni el Chueca terrorífico, en cuya estación de metro nadie se atrevía a bajar y estabas deseando que el tren partiera.

Echo de menos el Madrid vivo, bullicioso, con sangre y no con horchata. Creativo, laico, donde podía pasar de todo, donde el cruce de caminos llevaba a la efervescencia, donde la ciudad no parecía anestesiada.

Por eso, Sabina no podría volver a escribir hoy día esta canción a este lugar tan “contaminado, feo y hermoso”.

PONGAMOS QUE HABLO DE MADRID

Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.

Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejó la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.

Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.

Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.

El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.

Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid.

2 comentarios to “Canciones que hoy no se podrían escribir (III)”

  1. Jaimefg 12 agosto, 2011 a 11:44 #

    Me encanta Madrid y me encanta esta canción. En general todas las canciones que hablan de Madrid me parecen bien y es que es una ciudad que te anima a escribir canciones y a pasear por sus calles, aunque no haya estrellas y los pájaros estén un poco locos.

    • bego76 21 agosto, 2011 a 11:26 #

      Madrid es una ciudad que inspira a grandes poetas, pintores, literatos… Es una ciudad preciosa que se ha valorado demasiado tarde.

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