Oro negro (I)

24 Feb

Todo empezó con la vieja caja negra de tela y cremallera en la que se conservan las cintas que durante años grabamos en mi familia. Sí, grabando directamente de la radio y a cachos, intentando evitar que se registraran las voces de los locutores. Escuchando hace poco la de 1988, me encontré con esta joya: Oro negro, de Casal. Y ahí me volví a enamorar de Tino.

Y la historia continuó comprobando que no soy la única. Preguntando a amigos y compañeros de trabajo, indagando por internet, revisando algunos vídeos en Youtube… Resulta que –como el tiempo suele poner a todos en su sitio– el que fuera para algunos un hortera incomprendido, para otros un cantante extravagante, es ahora un artista de culto.

El convencimiento definitivo de que debía escribir estos posts vino hace unas semanas viendo al indefinible Daniel Diges imitándole en un programa de televisión. El eurovisivo osaba emular a Tino Casal en una de sus canciones más emblemáticas, Eloise. A los diez segundos de ¿interpretación? me moría de vergüenza ajena.

No, no es una broma de mal gusto. Es Españistán.

No, no es una broma de mal gusto. Es Españistán.

Os recomiendo que veáis el documental Gran Casal, me como el mundo (2004) de José Antonio Quirós. Yo lo he hecho antes de ponerme a escribir y era lo que me faltaba para reafirmarme en el gran personaje que era. En el largometraje –donde no faltan los testimonios de Fabio McNamara, Olvido Gara, Capi, Antonio Alvarado o Antonio Villa-Toro– queda plasmada la mutación del chaval de Tudela Veguín (Asturias) al icono de la modernidad de los ochenta. Para muchos, el documental seguro que se queda corto y no termina de adentrarse en la enorme personalidad del cantante.

Tras empezar en un grupo de colegas llamado Los Zafiros Negros, su primera aventura musical seria la tuvo en un grupo llamado Los Archiduques, que hacían pop regional muy al estilo de la época (finales de los sesenta). José Celestino Casal era el vocalista de un sexteto que, a idea suya, fue uno de los primeros a los que se le ocurrió mezclar instrumentos folclóricos en una canción pop. Entonces ya destacaba por su estilismo, sus melenas, sus plataformas de tacón y por llevar los pantalones con la mayor de las campanas posibles.

Ahí está Tino, siempre en el centro.

Ahí está Tino, siempre en el centro.

Pero, a pesar de sus esfuerzos por resultar moderno, aquello debía resultar demasiado rural para un Tino Casal que decidió empezar su carrera en solitario a mediados de los setenta, interpretando unas terribles canciones líricas a lo Nino Bravo aprovechando su gran tesitura vocal. Con Emborráchate (no perderse el vídeo rodado en su pueblo) llegó, de hecho, a quedar segundo en el Festival de Benidorm.

La España de charanga y pandereta hizo marchar a Casal a un exilio casi obligado entonces –y recomendable ahora– hacia Londres, donde todo estaba sucediendo. Era la segunda vez que iba a la capital británica, tras un primer viaje en el que descubrió a Bowie, Bolan, Ferry. En el documental, el periodista Paul Ferguson narra cómo, en esta ocasión, Tino acudía regularmente a The Blitz: era la época de Visage, Spandau Ballet y los New Romantics, estilo del que quedaría completamente embebido.

Portada del single "Champú de huevo".

Portada del single “Champú de huevo”.

Tras algunos trabajos de producción –entre ellos, el debut de Obús con Prepárate (1981), el trabajo que se abre con “Va a estallar el obús”–, su alianza con Julián Ruiz dio su primer fruto en Neocasal, un disco puramente tecnopop en el que sobresalía el single Champú de huevo, dedicado a su gran amigo Fabio McNamara: “Dices que te vas, que es más alto que yo, me cambias por un Frankenstein”… (El Frankenstein es, por si no lo habíais deducido, Pedro Almodóvar).

El público sí recibió bien al que entonces era solo Casal, y la crítica esperó a su segundo disco, Etiqueta negra (1983) para reconocer la valía del asturiano. Embrujada (#muyfan de la canción y del vídeo) o Tigre Bengalí (compuesta para la peli Sal gorda, de Fernando Trueba) fueron algunos de los éxitos de este disco que mostraba ya un sonido mucho más elaborado, sofisticado e interesante…

Continuará…

6 comentarios to “Oro negro (I)”

  1. TinaCasal 24 marzo, 2014 a 18:27 #

    Que grande…Y ke nos dejó así porqué sí.Yo,que soy joven(13 años)una chiquilla,lo adoro y aunque ni viví en su tiempo de vida,considero que es el cantante más bueno de todos,a pesar de su maña con la puntura y la escultura y su belleza,era una gran persona.Me alegro de que haya personas que se sigan acordando de él.Muy buenos los vídeos!!!!

    • bego76 25 marzo, 2014 a 10:30 #

      Hola, Tina! Gracias por llegar a este blog.
      Yo tengo casi tres veces tu edad y tuve la suerte de poder ver a Tino en la tele. La época de Champú de Huevo me pilló más pequeña, pero recuerdo claramente oir Embrujada todo el rato, y Pánico en el Edén camino a mis vacaciones en Santander del 84, y ver su actuación del 87 presentando Eloise en Sábado Noche con McNamara y Costus.
      Entonces, era un tipo barroco, raro, excéntrico, para todos, pero que gustaba y mucho. Era como un imán. Con el tiempo se ha ido recuperando su figura y se ha convertido en artista de culto.
      Yo también soy fan de Tino.
      Un besazo

  2. Jaime Fernandez 27 febrero, 2013 a 10:08 #

    El vídeo de Emborráchate es de traca, con el abuelo bebiendo del porrón… ¡Madre mía! Menos mal que Tino Casal abandono ese tipo de música melódica, porque no le pega nada.
    En cuanto a Daniel Diges, lo cierto es que su actuación, su voz y su presencia son deleznables. Pobre Casal.
    Ahora a esperar el segundo post que complete a este, tan currado como siempre.

    • bego76 29 marzo, 2013 a 10:34 #

      Es un video genial, el de Emborráchate… Un pionero🙂

  3. Fernando 24 febrero, 2013 a 17:02 #

    Como siempre, en este país, desechamos lo patrio por lo de fuera. Si Tino fuese inglés le habrían hecho ya un monumento.
    Pero eran tiempo raros. Tenías los 40 principales o el Diario Pop de Radio 3 y todo lo que no encajara en esos esquemas (comercial subvencionado por las discográficas o pop-rock alternativo) no existía.
    Y si encima eres un adelantado a tu época, pues olvídate.
    Sólo valía que tuvieses clubs de fans por toda España o que te hubiese fichado una independiente (Dro)

    Buen blog. Sigue así.

    • bego76 24 febrero, 2013 a 17:14 #

      Al menos se le ha hecho justicia con el paso de los tiempos… Es lo mínimo que se merece un tipo que se curraba tanto los temas!

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