Oro negro (II)

1 Mar

Tras el éxito de Etiqueta Negra (1983), Casal siguió produciendo y componiendo. Por ejemplo, a los chicos de Vídeo con su La noche no es para mí o a los adolescentes Pato de Goma, para los que compuso un par de temas, entre ellos Piel de terciopelo (¿la recordábais?). En 1984 llegó el tercer disco de Casal, Hielo Rojo, con su hit “Pánico en el Edén” (al que él, con sorna, llamaba “Pánico en la sartén”).

Pero en 1985, la vida dio un gran giro a Tino Casal. Se hizo un esguince de tobillo en una discoteca valenciana y, desoyendo los consejos médicos, no guardó reposo para cumplir con todos los contratos firmados. Lo que empezó siendo una simple lesión se convirtió en una necrosis que llegó a extenderse hasta el riñón, que puso en peligro su vida y que le obligó a retirarse durante dos años de los escenarios, permaneciendo en su casa de Oviedo, en una silla de ruedas.

Artículo de Casal en "Diez Minutos" (1986). Fuente: http://no80s-prensarecortada.blogspot.com.es

Artículo de Casal en “Diez Minutos” (1986). Fuente: http://no80s-prensarecortada.blogspot.com.es

En 1987, regresó a lo grande. Su enfermedad no le permitía estar al 100% pero supo sacar el máximo partido a la situación. En su cuarto LP, Lágrimas negras, decidió reinventarse y aparecer en escenarios y teles sentado en un magnífico sofá y ayudarse en sus mucho más contenidos bailes de un bastón, lo que le dio un glamour y una presencia casi inagualable.

Eloise fue el sencillo de presentación, una versión del clásico sesentero de Barry Ryan que a muchos nos dejaría epatados, con esos arreglos de violines… El disco fue el más vendido en España durante 1988, solo superado por Descanso dominical (ZZZZZ) de Mecano.

Lágrimas negras fue presentado por Casal en diversos programas de televisión acompañado por los Costus , la prestigiosa pareja de artistas a los que -entre otras maravillosas obras que dieron color a la Movida- debemos gran parte de la decoración de La Vía Láctea, y su amigo Fabio McNamara, haciendo de músicos falsos.

Portada del single "Oro negro", de Casal.

Portada del single “Oro negro”, de Casal.

En este LP figuraba el tema que ha dado pie a estos posts, Oro negro. Para mí , una especie de prueba del algodón de que una canción tiene calidad es la capacidad que pueda tener para aguantar con los años o bien para quedarse supervieja. Oro negro no solo ha superado la prueba sino que, 25 años después (¡ouch! puñetazo temporal), suena muchísimo mejor que entonces y, por descontado, que el 99% de las cosas que se hacen ahora en este país.

Investigando para este post, me he encontrado con una versión de Oro negro que desconocía totalmente. Cantada por un chaval llamado César Jiménez (¿?), la incluyó en su primer disco, Detener el tiempo (2003). No sé qué es mejor, si la versión en sí o el vídeo, prácticamente igual que artesanal que el de Embrujada de 1983 solo que veinte años después y probablemente con el triple de medios…

¿Le habría gustado a Casal este homenaje? Lo cierto es que nunca lo sabremos. En 1990 publicó el que sería su quinto LP, Histeria, un disco de versiones a cual más friki, homenaje a sus amigos Costus, fallecidos uno de SIDA y otro por suicidio, en 1989. Aunque podemos escuchar a Casal escuchando su propia interpretación del Don’t you want me de la Human League traducido como No fuimos héroes, para mí la más interesante es la que hizo de Roberta Flack y su Killing me Softly que tituló Tal como soy.

El 22 de septiembre de 1991, Tino Casal perdió la vida en un accidente de tráfico acaecido en el Puente de los Franceses de Madrid. Eran las siete de la mañana, y el SEAT Panda en el que viajaba, conducido por otra persona y con más ocupantes, se estrelló contra una farola. Él fue el único fallecido en el accidente y la música perdía a uno de los grandes. En aquel momento quizás no nos dimos cuenta. Hoy, le echamos tanto de menos…

2 comentarios to “Oro negro (II)”

  1. Jaime Fernandez 4 marzo, 2013 a 12:39 #

    Traca matraca el César Jiménez. Su vídeo tiene un punto de terror con la chica zombi esa que aparece por ahí. Fue una putada la muerte de Tino Casal porque hoy sería un tipo irónico que se reiría de sí mismo y de todos los “colegas” de su época.

    • bego76 29 marzo, 2013 a 10:36 #

      Seguro que sí. Sería un Bowie recluido en su casa que cuando saliera a la luz todo el mundo le haría la pelota, pero él estaría siempre por encima de ellos.

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